Giza Alterwajn: la joven sobreviviente

21/Jun/2011

CCIU, Martín Kalenberg

Giza Alterwajn: la joven sobreviviente

Fue rescatada del gueto de Varsovia siendo una bebé de tan solo un año de edad. Una familia de polacos no judíos la albergó y le dio una vida como cualquier niño del mundo merecería tener. A los siete años de edad llegó a Uruguay junto a sus tíos, ya que sus padres fueron asesinados en los campos de la muerte nazis. En el acto del Día del Recuerdo del Holocausto del Pueblo Judío (Iom HaShoá VeHagevurá), de mayo de 2011, Giza Alterwajn de Goldfarb le hizo honor a la memoria, al recuerdo, al presente y al futuro cuando se dirigió a toda la concurrencia presente en la sede de la Comunidad Israelita del Uruguay. Entre los asistentes se encontraba el presidente José Mujica. “Tenemos historias parecidas, presidente”, le susurró Giza.

Ella nunca tuvo recuerdos sobre quiénes la salvaron hasta que todo cambió. Luego de varias entrevistas con el doctor Miguel Cherro, médico psiquiatra, en las que Giza decía no tener memoria de su pasado, se pudo encontrar con él. “Yo le decía: ´doctor, razone usted que es psiquiatra; si yo no tengo memoria es que debo de haberlo pasado muy mal; me tuvieron que tener muy escondida porque si me veían los nazis nos mataban a todos”. El médico le contestó, según la palabras de la propia sobreviviente, “no Giza, usted debe estar equivocada; usted tiene que tener que haber tenido una familia ejemplar, porque de lo contrario no sería la persona que es hoy y no hubiera formado una familia”.

Cuando Cherro le pidió permiso para publicar su historia de vida, ella le contestó que no. “Quiero que se sepa la historia, no quién es la protagonista”, le dijo. El psiquiatra le explicó que si omitía su nombre la historia perdería fuerza y pasaría desapercibida. “Era como abrirme al público. Finalmente le dije: ´lo acepto si puede servir de lección para alguien`”. El libro finalmente se publicó en 2009 con el título “Giza: la niña de la maleta”. Ya antes, en 2002, de forma colectiva junto a otros sobrevivientes, ella había brindado su testimonio en el documental “A Pesar de Treblinka” dirigido por Gerardo Stawsky y producido por la Universidad ORT Uruguay. “A Gerardo (Stawsky) no lo quería atender, hasta que me decidí a hacerlo: filmé y empecé a hablar por primera vez, y después de ahí no paré”, recuerda.

La niña Giza llegó a Uruguay en noviembre de 1947, con tan solo siete años, y en marzo del ´48 ingresó a la escuela pública Chile; “era una niña más”, recuerda. Sus mejores calificaciones las obtenía en la asignatura Idioma Español, del cual no conocía nada cuando llegó a Montevideo. Incluso, le pedían que escribiera redacciones para leerlas en las conmemoraciones patrias del 18 de julio o el 25 de agosto.

Danuta Galkowa, su salvadora, y la Polonia del siglo XXI

Danuta Galkowa —hija de quienes salvaron a la uruguaya— perseguida por el nazismo y luego por el comunismo, es una hermana para Giza. Fue Danuta quien promovió el reencuentro entre ambas al buscarla denodadamente en el último tiempo. La primera conversación que tuvieron Giza y Danuta en febrero de 2009, marcó el pensamiento que la sobreviviente tenía para su país natal: “no quiero ir (a Polonia); tengo miedo; me dicen que los polacos son malos”, le dijo Giza. Danuta contestó: “querida, gente buena y mala hay en todas parte del mundo”. Finalmente, viajó al país europeo en abril de 2010 para conocer a Danuta y su familia.

En marzo de este año pronunció un discurso en polaco en el Palacio Potocki de la Universidad de Varsovia, en el marco del homenaje realizado a Danuta y su familia a quienes Yad Vashem (Museo de la Shoá en Jerusalén) declaró Justos entre las Naciones. Giza utilizó el idioma polaco para realizar un juego de palabras, ya que desgracia y suerte se pronuncian de forma similar. “Dentro de mi desgracia tuve la suerte de haber caído en esa casa”, dijo.

¿Por qué les interesa a la tercera generación de polacos lo qué ocurrió en la época del Holocausto?, se pregunta Giza. Jóvenes periodistas polacos le dieron la respuesta: “porque es un estigma que nosotros tenemos y no queremos que nunca más Polonia viva una historia igual”. Incluso —remarca Giza— Polonia está construyendo el museo de los 1000 años de la historia judía. “Ellos viven con esa historia y no la quieren para sus hijos y es muy importante que los jóvenes polacos se interesen por ellos mismos”, afirma.

A pesar de estas buenas señales Giza tiene “mucho miedo del neonazismo”, aunque aclaró que “quizás sean los miedos propios de una sobreviviente”. “No sé si el mundo aprendió; tengo mis serias dudas”, reflexiona.

Afirma que estaría dispuesta a encontrarse con hijos o nietos de nazis, tal cual ocurrió en Israel en el Kibutz (granja colectiva) Lojamei Hagetaot (Combatientes de los guetos). “Ellos deben de tener una mochila muy pesada y si piensan bien y tienen buenos sentimientos, ¿por qué no ayudarlos?”, reflexionó.

El liceo de Barros Blancos y el proyecto “Twinnings” (“Mellizos”)

Giza concurre a los liceos a dar charlas. En su memoria guarda los recuerdos de una visita al liceo público de Barros Blancos. “Les pedí que luchen para que cuando sean grandes no se discrimine a ningún ser humano ni por su color de piel ni por su religión ni por nada; simplemente, las diferencias son la capacidad de cada uno y nada más. No sé cómo fue que lo dije pero terminaron llorando”. Destacó que uno de los jóvenes que asistieron a la charla tuvo la valentía de decirle a la profesora: “tengo que confesar algo: me siento muy mal, ya que el año pasado, cuando estaba en cuarto de liceo, dije que Hitler tenía que haber hecho jabón con los judíos (…) luego de haber escuchado a esta señora me arrepiento, lo dije de ignorante y me avergüenzo de mi mismo”.

“Transmitirle a los jóvenes lo que pasó”. Esa es la misión de Giza. Así como lo hace para los jóvenes no judíos también considera importante hacerlo para quienes sí pertenecen al pueblo judío. En ese sentido, anticipó al portal web del CCIU que el Centro Recordatorio de la Shoá lanzó, junto con la Comunidad Israelita del Uruguay, el proyecto llamado “Twinnings” (Mellizos, en español) con el objetivo que los niños judíos que cumplan 13 años (bar mitzvá, en hebreo) y las niñas judías que festejen sus 12 años (bat mitzvá, en hebreo) puedan recordar a un niño que no tuvo la oportunidad de conmemorar esta celebración tan trascendente por haber perecido en la Shoá. Los niños que van a festejar su cumpleaños reciben material sobre un niño de la Shoá, estudian sobre él, y lo tienen presente en el momento de la ceremonia.

Un proyecto muy relacionado con Giza. Sucede que ella también fue una niña en el terrible tiempo de la Shoá; se la percibe comprometida con el recuerdo de esos niños que soñaban pero que no los dejaron vivir para concretar sus expectativas. La memoria, el recuerdo y la acción se transforman en las armas para luchar contra el olvido.

Hoy, con 70 años de edad, y una nieta, Giza recuerda con dolor ese pasado, pero se impone con la fuerza y el coraje de aquél que lucha por un presente y futuro mejor.

En la imagen: Giza Alterwajn (a la izquierda) y Danuta Galkowa